Bióloga y dietista. Especializada en obesidad y enfermedades cardiometabólicas.
En realidad, la pasión que tengo a día de hoy tanto por la nutrición como por llevar un estilo de vida saludable no ha sido desde siempre. Durante mi adolescencia era algo a lo que no le prestaba la suficiente consciencia, simplemente me alimentaba por necesidad, para estar viva. Sin más, ni pensar ni preguntarme cómo lo que comía me repercutiría, para bien o para mal en mi futuro.
Sin embargo, todo cambió hace más de nueve años, cuando la vida misma te impulsa a evolucionar y a percibir cosas que antes pasaban desapercibidas. Además descubrir un entorno diferente al que solía estar, me reveló un mundo completamente nuevo. Fue en este punto que comencé a comprender que una alimentación adecuada, y por ende una nutrición óptima, es la delgada línea que separa la salud óptima de la enfermedad crónica. Esto me impulsó a sumergirme en libros de este ámbito, ver videoconferencias impartidas por reconocidos profesionales y poner en práctica sus enseñanzas en mí misma. Estas experiencias me hicieron comprender realmente la importancia de cuidarse en el presente para asegurar un futuro más saludable.
Estudié biología porque me fascinaba todo lo que tuviera que ver con citología, histología, genética y también zoología —mi otra yo es muy amante de los animales—. Es increíble saber cómo una célula se comunica con otra, cómo un órgano regula su función, cómo el cuerpo entero defiende su equilibrio frente al entorno. Lo que no esperaba era descubrir, con los años de formación posteriores, que el sistema más complejo y más fascinante — aquel que integra hormonas, conducta, memoria y emoción — es el que regula qué comemos, cuánto comemos y por qué. Esto me llevó a estudiar el Grado Superior de Dietética y Nutrición Deportiva, con el fin de adquirir más conocimientos y poder dedicarme profesionalmente a ayudar a otras personas a conseguir un mejor presente y futuro.
Siendo sincera, me preocupa el estado de salud de la población. A pesar de tener tanta información a nuestro alcance sobre las enfermedades relacionadas con el estilo de vida, la desinformación sigue siendo un problema importante — principalmente debido a "influyentes" que carecen de los conocimientos necesarios para transmitir información precisa sobre ciertos temas y que, lejos de ayudar, crean más problemas.
Reflexiona sobre esto: ¿cuántos años deseas vivir? Ahora, pregúntate: ¿cómo prefieres vivir esos años — sano o enfermo? Si aspiras a vivir hasta los 85 o 90 años, pero dependes de alguien para tu rutina diaria o tomas diez pastillas al día, ¿consideras que eso es vivir realmente? Yo creo que no.
Tomar las riendas de tu salud, preocuparte por ella y dedicarte a cuidarla al máximo es la mejor decisión que puedes tomar. Los cambios que hagas hoy, mañana tu cuerpo te los agradecerá.
Quiero aclarar que no se trata solo de alcanzar un peso ideal —si es que existiera tal cosa—, sino de un conjunto de hábitos que define tu estilo de vida y que afectan a tu cuerpo.
Por ello, mi compromiso es ayudar y ofrecer información respaldada por la evidencia científica clara y actual. No prometo pérdidas de peso ni transformaciones rápidas. Mi meta es la comprensión de tu propia fisiología, crear un plan que respete cómo regula tu cuerpo el peso y el apetito, y darte herramientas para que las decisiones las acabes tomando tú — sin depender de una hoja de papel pegada en la nevera.
Mi formación combina dos disciplinas. La biología me proporcionó el lenguaje para interpretar evidencia primaria, comprender mecanismos y cuestionar conclusiones sin entender su razonamiento. La dietética, por otro lado, me dotó de las herramientas para traducir esa comprensión en intervenciones clínicas concretas, factibles y sostenibles a largo plazo.
Fundamento en fisiología, bioquímica, genética y biología celular. La base para leer evidencia primaria, entender mecanismos hormonales y metabólicos, y aplicar criterio científico sobre la información que circula en torno a la nutrición.
Herramientas clínicas para evaluar, planificar y acompañar procesos nutricionales en contextos reales — incluyendo composición corporal, actividad física, rendimiento y patologías asociadas a la alimentación.
Obesidad como enfermedad crónica, junto con las comorbilidades asociadas a ella: resistencia a la insulina, dislipemias, hipertensión e hígado graso metabólico.
Actualización constante con guías clínicas de referencia (NICE, ADA, EASO, OMS, CatSalut), meta-análisis y revisiones sistemáticas. Lo que en consulta es decisión, fuera de consulta es lectura crítica y revisión de la evidencia.
Esta sección es probablemente la más útil para entender el tipo de consulta que ofrezco. Si lo que buscas está en esta lista, no soy yo. Y eso también es información valiosa — para ti y para mí.
Ni protocolos de 1.000 kcal, ni semanas detox, ni promesas de menos cinco kilos en quince días. La evidencia es clara: la restricción agresiva produce pérdida inicial seguida de adaptación metabólica, recuperación del peso y, con frecuencia, sobrepeso por encima del punto de partida.
El peso corporal informa, pero no decide. Composición corporal, marcadores cardiometabólicos, energía, descanso, capacidad funcional y relación con la comida son indicadores tan importantes — y a menudo más sensibles al cambio clínicamente relevante.
La pérdida de masa grasa sostenible está descrita en torno al 0,5–1 % del peso por semana en fases activas, con mantenimiento que requiere meses o años de consolidación. Quien promete pérdidas más rápidas suele estar prometiendo, sin decirlo, recuperación más rápida también.
La obesidad es una enfermedad crónica con regulación biológica activa, no un fallo de carácter ni un asunto de fuerza de voluntad. La consulta es un espacio para entender, acompañar y construir — nunca para juzgar a la persona por el padecimiento que vive.
Si hay déficit documentado en una analítica y es necesario por salud, sí — pero siempre será tu médico de cabecera quien tome la última decisión. Si es marketing — quemagrasas, "detox", batidos sustitutivos sin criterio, modas pasajeras —, no. Mi trabajo no es ese: es enseñarte a nutrirte adecuadamente para cubrir tus necesidades fisiológicas.
La fuerza de voluntad es un recurso finito y mala estrategia a medio plazo. Lo que sí funciona es modificar el entorno alimentario, las decisiones por defecto, y los mecanismos fisiológicos de saciedad, recompensa y descanso. Eso es lo que construimos en consulta.
Lo que viene a continuación no son frases bonitas para una web: son principios de decisión clínica. Lo que aplico cuando tengo que elegir entre lo óptimo en teoría y lo viable en tu vida.
Doy más peso al consenso científico — meta-análisis, revisiones sistemáticas y guías clínicas de referencia — que a estudios aislados, experiencia anecdótica o modas pasajeras.
Por muy bien diseñada que esté sobre el papel, una intervención que no puedas mantener al menos tres o seis meses no es buena. Priorizo la sostenibilidad a largo plazo sobre la perfección teórica que no encaja con tu vida real — porque la meta es crear un estilo de vida que se convierta en tu rutina diaria.
El resultado importante no es el peso que ves en la báscula, es el patrón que has construido a lo largo del tiempo. La dirección y la consolidación son más importantes que la velocidad.
Mi objetivo no es que necesites mi consulta para siempre. Es que aprendas a leer las señales de tu cuerpo, a tomar decisiones con criterio propio y a no depender de hojas de papel para saber cómo organizar tus comidas.
Entender tu cuerpo y lo que necesita es el mejor conocimiento que puedo ofrecerte. Trabajar con él, entendiendo sus mecanismos y diseñando el entorno y los hábitos para que esa biología te acompañe, es lo que funciona.
Como mencioné antes, no prometo cambios rápidos. Los resultados positivos pueden tardar en llegar, pero serán duraderos.
Una sesión cero para entender tu caso a fondo, o una llamada gratuita de quince minutos si prefieres conocer primero cómo trabajo.
Tras reservar te pediré rellenar un breve cuestionario previo.